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EL ASADITO

31/01/2024 DONDE IR


Dentro de los rankings de valoraciones de los asadores o churrasquerías mendocinas, El Asadito está entre las 10 primeras de la ciudad. Aquí, en esta ciudad Argentina, hay más churrasquerías que setas en el monte, o sea, que si está entre las 10 primeras, podemos decir que promete y cubre las expectativas.


Para no errar el camino y probar de una vez un poco de todo, nos pedimos unas mollejas y una tablita de hierro candente con morcilla, chorizo, vacío, costillita (tira), algo de chancho, acompañado todo por la correspondiente ensalada.


Cuando en Argentina hablamos del Vacío, nos referimos a una pieza de res muy popular en la cultura argentina.


En este corte confluyen varios músculos (en Europa se identifica solo con la Aleta estrecha) de la falda de la vaca. Esta supone la zona abdominal de la res.


Esta pieza de carne, al asarla, hay que ponerla a la parrilla por el lado más graso, para que se haga primero, siempre a fuego lento, alejada de las brasas directas para que se vaya atemperando lentamente.


Es una carne más sabrosa que tierna, pero resulta muy agradable cocinada a la brasa en la parrilla. Es uno de los iconos cárnicos de los argentinos.


Salvando las distancias, la verdad es que nos recordó un poco al Arriero de Santa Cruz. Buen servicio, techo de caña, sitio agradable.


La única diferencia es que en el Arriero parece el metro de Londres, siempre lleno y acá había ocho mesas. Eso sí, la carne buena como la del arriero y el vino, ¿qué decir? Palabras mayores, pues estamos en Mendoza.


Nos descorcharon unas Perdices, perdón, un Malbec de la viña de Las Perdices. El Malbec responde a las propiedades de la cepa más emblemática de Mendoza, con las características propias del terroir en Agrelo.


Su paso de 8 meses por madera le otorga intensidad de colores y complejidad aromática; es suave en boca y equilibrado. El vino lo descorchó a la perfección el mesero que sabía más de vinos que el enólogo del gran Enemigo.


Si hay algo realmente admirable en los establecimientos gastronómicos en Argentina es su servicio.


Los meseros son unos verdaderos cracks. Atentos, simpáticos, serviciales e informados. Saben estar, medir, entrar y desaparecer, pero siempre entran en el momento oportuno. Atentos a la mesa, siempre saben cuándo hay que retirar algo o servir algo.


Realmente, si algún día montara un restaurante, ficharía unos meseros argentinos: calidad, servicio y educación. Unos verdaderos profesionales.


Como pueden ver, una experiencia muy positiva, rica, buen precio y sin alharacas ni mamoneadas. Al pan, pan; al vino, vino y la carne… Argentina; por favor, y además, si te la sirven los profesionales que hoy hemos conocido, mejor que mejor. La experiencia se duplica. Como dice el lema que tienen en las paredes del ASADITO: "Parrilla llena, corazón contento".

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